Ideas para camisetas

Me encantan los iconos. Son graficamente impactantes, comunican rápido y son universales (o casi). Si tienes una buena provisión de ellos y te gusta diseñar, puedes tener horas y horas de diversión asegurada. El caso es que tropecé con Noun Icon Project que es un proyecto que recopila iconos en formato vectorial y con licencias no restrictivas para el uso y disfrute de la comunidad. Como buen amante de la cultura del “todo gratis” procedí a descargarmelos todos sin compasión de ningún tipo, y me puse a jugar con ellos. Aqui abajo dejo el resultado de una de esas sesiones.

Si quereis bajar los iconos están disponibles aquí:
http://thenounproject.com/es/

En Sant Lluis, no solo hay estepicursores

Antes de que me pregunteis “estepi-lo-cualo?” os cuento; los estepicursores, también conocidos como capitanas o chaparrillas entre otras acepciones, son esas simpáticas plantitas secas que ruedan y ruedan en los parajes desérticos, como las peliculas de vaqueros o el municipio de Sant Lluis. Pues que sepais que en el pueblo donde no llegaria ni el apocalipsis zombie, hay grafitis, conviviendo con obstaculos skaters y estepicursores de varias familias botánicas.

La foto es el cacho me me tocó en el mural que hicimos durante un taller de grafiti que organizó el Molí de Baix, el casal juvenil del pueblo. En él participamos MowShow, Emeeska, Dose, Ahmet, SerOne, Primo y Cranca, entre otros que no recuerdo su tag. Abajo teneis la panorámica del muro en fotos, cortesia de Mae.

The French Connection

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Cuando monté Fat Cap, la que tenia que ser la primera tienda dedicada al grafiti en el lugar donde vivo, me encontré con un problema inesperado. Yo queria vender la archiconocida y barcelonesa marca de pintura para grafiteros y me pareció que una tienda dedicada a ello tenia que ser el lugar natural donde se vendiese ese producto. Recochineos aparte, el caso es que llamé a las oficinas de dicha marca en la ciudad condal y en un tono mas bien desinteresado (lacónico incluso) me informaron de que ya habia un distribuidor en exclusiva en mi zona y que tenia que pasar por él si queria latas.

Los precios que me ofreció el tipo eran más caros que en cualquier tienda de Barna, así que tras cagarme en la pastelera madre del tal distribuidor, me puse a buscar una alternativa para poder surtir de latas a mis clientes sin amilanarme ante las ansias especuladoras del vil capitalismo. Tras una serie de visicitudes internáuticas acabé  comprando un billete a Paris, para ver insitu lo que parecia ser una incipiente marca de pintura para gamberrillos en cuya página web aseguraban tener una pintura de extraordinaria calidad a un precio muy competitivo y garantizaban envios a toda europa. Despues de una conversación en un inglés bastante subrealista, decidí que era mejor ir a comprobarlo sobre el terreno.

Cuando llegué a la ciudad de las luces y conseguí dar con la tienda en un remoto callejón parisino, lo que encontré fué un pequeño y atestado almacén con aspecto de haber servido de refugio a la resistencia francesa, regentada por un señor árabe de edad más bien avanzada y su fornido sobrino (o eso me dijo él) que se dedicaban a comprar pintura en una fabrica alemana y re-etiquetarla como si allí no hubiera pasado nada. Se les veia incluso orgullosos de su pericia para los negocios. El fornido sobrino se dió cuenta enseguida de que conmigo iba a tener más curro que beneficios, y cuando logró asimilar la sorpresa de verme allí se disculpó amablemente y me indicó que mandar sprays hasta la pequeña isla mediterranea en la que vivo, iba a ser un marronaco para los dos. Como premio de consolación encubierto bajo el eufemismo de “muestras” me regaló una caja con seis latas, con parte de las cuales pinté la pieza de la foto durante mi escala en Barcelona.

La foto es de B.G. Johnson, y la he chirlao del Flickr.

Bombing QR

todo un clásico del grafiti patrio

Los codigos QR empiezan a apestar, o mejor dicho el uso que se les dá; publicidad, egolatrismo y gilipollez congénita son las aplicaciones más habituales. Propongo que los usemos para colar mensajes políticos, subversivos, incómodos, gamberros y tocapelotas en los móviles de la gente. Os dejo este, que podeis imprimir en papel adhesivo a diferentes tamaños y usarlo para sustituir los QRs de conocidas marcas comerciales, partidos políticos y demás purria social para que digan lo que de verdad piensan y lo único coherente con su postura, que además es un clásico del grafiti que nunca pasa de moda.

Salvemos al Pikachu Yonky

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Hace unas semanas, mientras me solazaba el alma y el estómago en una barbacoa de amigotes y amigotas uno de ellos me pregunto:
-Cranca ¿Sabes que un colega le ha hecho una web al Pikachu?
-¿En serio? -respondí con cierto escepticismo- ¿Tanto se aburre tu colega?
-Yo no la he visto -yamestrañabami-, pero dice que tiene milipico visitas…

Una web dedicada al pikachu que pinté en el viejo hospital miltar de Maó hace… ¡Joder! ¡Siete años!. Eso tenia que verlo. Un par de palabras clave en ‘Guguel’ desentrañaron el misterio; alguien habia creado un grupo en ‘Feisbuc’ al que se habian apuntado casi doscientas personas. Reconozco que de entrada sentí cierto orgullo, pero entonces caí en la cuenta de que no era más que otro grupo en la lista de grupos-del-feisbuc-que-no-sirven-para-nada-más-que-perder-el-tiempo. Todo un honor, vaya. Pa’ que lo sepais, al picachu no lo salva ni su abuela.

Lo que si es verdad es que despues de que NeckOne y yo pintasemos esa pared, el nivel de ocupación grafitera en los muros del hospital subió vertiginosamente y en un par de años se cubrió la fachada casi entera. Y lo que que de verdad me gusta de esa pieza (toyaco, en realidad) es que le ha estado tocando las pelotas durante años a todo el facherio. Y cuando digo facherio me refiero (si, a esos también) a aquellos que piensan que la pintura sobre un muro, si no se aplica de un solo color uniforme lo estropea por el simple hecho de que no entienden un carajo de lo que está pasando. Aunque más que fachas quizá debiera decir idiotas. ¿O es lo mismo?.